28 de mayo de 2017

EL SOMBRERO DE COPA. (El mundo de sofía)


                                                                                     









Puntualizo: aunque las cuestiones filosóficas conciernen a todo
el mundo, no todo el mundo se convierte en filósofo. Por
diversas razones, la mayoría se aferra tanto a lo cotidiano que el
propio asombro por la vida queda relegado a un segundo plano.
(Se adentran en la piel del conejo, se acomodan y se quedan allí
para el resto de su vida.)
Para los niños, el mundo –y todo lo que hay en él- es algo nuevo,
algo que provoca su asombro. No es así para todos los adultos.
La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy
normal

Si simplemente niegas con la cabeza y no te reconoces ni en el
niño ni en el filósofo, es porque tú también te has habituado
tanto al mundo que te ha dejado de asombrar. En ese caso corres
peligro

Un breve resumen: se puede sacar un conejo blanco de un
sombrero de copa vacío. Dado que se trata de un conejo muy
grande, este truco dura muchos miles de millones de años. En el
extremo de los finos pelillos de su piel nacen todas las criaturas
humanas. De esa manera son capaces de asombrarse por el
imposible arte de la magia. Pero conforme se van haciendo
mayores, se adentran cada vez más en la piel del conejo, y allí se
quedan. Están tan a gusto y tan cómodos que no se atreven a
volver a los finos pelillos de la piel. Solo los filósofos emprenden
ese peligroso viaje hacia los límites extremos del idioma y de la
existencia. Algunos de ellos se quedan en el camino, pero otros
se agarran fuertemente a los pelillos de la piel del conejo y
gritan a todos los seres sentados cómodamente muy dentro de la
suave piel del conejo, comiendo y bebiendo estupendamente:
–Damas y caballeros –dicen–. Flotamos en el vacío.