18 de octubre de 2015

CUESTIÓN DE TIEMPO.






...caminó sin zapatos ni reloj
por las calles,
por el campo de petunias,
por las paredes de la casa,
por la línea de agua
que serpenteaba en el zócalo.
Enjuagó sus manos en la niebla
para escribir su mejor poema.
cedió cada músculo de las palabras
al perfil de un conjuro,
y se perdió por la grieta de la puerta.




Ha llegado mi amante...
El invierno.

Con frágiles pies camino sobre la escarcha
la quiebro con flores, en catedrales,
en una hierba obstinada por agarrarse a la tierra.

Mojo las manos en el estanque y se me ponen violáceas,
hablo, y un vapor celeste me sale de la boca.
¡Estoy embrujada!
El invierno me hechiza, el mago del sueño,
el que adormece a las plantas y a los animales todos.
A mí me despierta, me embruja, me transforma
en la antigua muchacha.




Despierta como quieras, pero despierta en mí,

en el frío, en mis silenciosas profundidades.

No te imploraré palabras, pero dame 

una señal de que aún estás vivo.

No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.

Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.


Sólo un susurro o sólo una queja.

Sólo el sordo sonar de tus cadenas.




Hay dos maneras de difundir la luz...
Ser la lámpara que lo emite, 
o el espejo que la refleja



Eternizame...
 con apenas un toque,
hazme como soy a partir de la nieve
con tu mano cálida y desnuda.
Púleme hasta que brille.